|
En la tierra de nuestros padres
La actividad misionera ha sido siempre desde los comienzos de la orden parte integrante de su carisma y de su espiritualidad. Se puede afirmar que el trabajo misionero ha tenido siempre para nosotros, hijos de santa Teresa, un lugar privilegiado.
La Regla del Carmelo nos invita a vivir a la escucha de la Palabra de Dios, y esta Palabra, buena noticia, exige que sea testimoniada y proclamada siempre para anunciar a todos el mensaje de Jesús.
Teresa de Jesús, al reformar el Carmelo, subrayó la importancia del celo misionero, que la abrasaba, y quiso que sus hijos trabajaran tambien en la actividad misionera.
Los Carmelitas Teresianos, siguiendo el consejo y el mandato de Teresa de Jesus, ya en el siglo xvi comenzaron a trabajar en las misiones, y regaron con su ardor, y cuando fue necesario, con su propia sangre, las misiones a ellos confiadas en el Congo y en Oriente.
Fueron pues los hijos de Santa Teresa los que con su consejo y con su esfuerzo, contribuyeron en gran parte a la fundacion de la Congregacion para la Propagacion de la Fe.
En el momento actual, la vitalidad del compromiso del Carmelo Teresiano en el apostolado misionero se concretiza en diversos continentes: África - Madagascar - Asia - Oriente medio, América latina.
Con madura fidelidad, mirando el pasado, el presente y el futuro, buscamos renovar el servicio evangelizador que surge de la experiencia contemplativa de Dios que la alimenta trabajando por la historia de la humanidad.
|